enero 2 2020

MIEDOS A LO DESCONOCIDO.

Desconocido

Cuando un lector se subscribe, antes de cerrar el proceso, le hago una última pregunta.
Hoy analizaremos una de ellas.

Miedos a lo desconocido.

La vida, día tras día, nos ofrece un sin número de posibilidades que desechamos por el miedo a lo desconocido, por preferir quedarnos en nuestra zona de confort, en lo que ya conocemos. Pero realmente, ¿qué es lo que conocemos? Eso que conocemos, ¿siempre lo hemos conocido o antes fue algo desconocido? ¿Necesitamos algo que nos empuje para salir de donde estamos?

Estamos acostumbrados a vivir en nuestra zona confortable. Por eso somos personas de ciclos. Nos acostumbramos a algo, no salimos de esa costumbre y lo convertimos en un ciclo. Por eso pasamos laaargo tiempo en un trabajo que no nos gusta. Tambien pasamos tiempo haciendo algo o manteniendo alguna relación que nos desagrada por el simple hecho de que es algo que conocemos. Como dice el viejo refrán es mejor malo conocido que bueno por conocer.

Mi amigo el portero.

El bar del pueblo tiene un portero. Este trabajo ha sido heredado por tres generaciones. De abuelo a padre y de padre a hijo. Un día, los dueños del bar deciden venderlo y el nuevo dueño llama al joven portero y le pide que haga un reporte semanal de la cantidad de personas que entran en su establecimiento y, además, que haga una encuesta a los clientes acerca del servicio.

El joven portero, apenado, le explica al nuevo dueño que no lo puede hacer pues él no sabe leer ni escribir. Al nuevo dueño no le queda mas remedio que despedir al portero.

-Por favor, se lo suplico, no me despida. Este ha sido nuestro sustento por tres generaciones y yo no se hacer otra cosa-

suplicó el joven portero.

-No puedo, pues tendría que contratar a otra persona para que haga el trabajo que te estoy pidiendo-

ripostó el dueño del lugar.

-Pero no te preocupes. Te daré una indemnización que te alcanzará por un tiempo hasta que logres obtener otro empleo-

Concluyó el dueño.

Y así regresó el portero a su casa. Pensaba y pensaba que podría hacer para conseguir otro trabajo, hasta que se le ocurrió que podría reparar muebles, pues, en su tiempo libre, reparaba alguna mesa o silla que se rompia en el bar.

-Para esto, necesitaré herramientas-

Pensó nuestro amigo. Pero en el pueblo no había ninguna ferretería. La más cercana estaba a dos días de camino. Nuestro amigo el ex portero no lo pensó dos veces. Tomaría parte del dinero y compraría herramientas en el pueblo vecino.

Ya de regreso, con una caja de herramientas en sus manos, se encuentra con un vecino que le pide, por favor, que le preste un martillo.

-Me quedé sin trabajo y necesito el martillo para mis reparaciones hasta que encuentre un nuevo trabajo-

Le respondió nuestro amigo.

-Le prometo que mañana a primera hora se lo devuelvo-

Contestó el vecino.

Finalmente, nuestro amigo acepta y le presta el martillo al vecino. Al día siguiente, a primera hora, el vecino, como había prometido, le regresa el martillo a nuestro amigo.

-Realmente no he terminado con el martillo-

Dijo el vecino

-¿Por qué no me lo vende?-

Preguntó.

-No puedo, lo necesito y si se lo vendo, tendría que ir por otro y son dos días de viaje-

Respondió.

-Le propongo un trato-

Sugirió el vecino y continuó

-Le doy dinero para su viaje, otro tanto por el valor del martillo más algo de ganacia y así usted, que ahora no tiene trabajo, puede ir por otro martillo-

Nuestro amigo el ex portero aceptó y se dispuso a hacer el viaje nuevamente. A su regreso, se encontró con otro vecino que ya había escuchado la historia. Este también necesitaba herramientas y le propuso el mismo trato a nuestro amigo.

-Después de todo, no todos disponemos de tiempo libre-

Argumentó el nuevo vecino.

El ex portero acepta nuevamente y en su viaje decide comprar herramientas extras y así se ahorraría otro viaje y ayudaría al que lo necesitara.

De viaje en viaje, nuestro amigo logra reunir para alquilar un lugar en su pueblo y abrir una ferretería con las herramientas que compraba en el pueblo vecino. Años más tarde, decide hablar con un herrero del pueblo y este comenzaría a construir sus propias herramientas y asi se ahorraría el viaje. En poco tiempo, los vecinos de pueblos cercanos se enteran de la nueva ferretería y deciden ahorrarse el viaje y comprarle a nuestro amigo el ex portero.

Al cabo de diez años nuestro amigo decide celebrar su aniversario ayudando a su pueblo y construye una escuela. El día de su inauguración, frente a las cámaras y los periodistas, el alcalde del pueblo, le pide a nuestro amigo que firme el libro de personas influyentes del pueblo, a lo que nuestro amigo se niega y explica que él no sabe leer ni escribir.

-¿¿¿¡¡¡Como!!!??? ¿Y así usted ha logrado toda su fortuna? ¿Qué hubiese sido de usted si hubiese sabido leer y escribir?-

A lo que nuestro amigo respondió

-No se leer ni escribir pero esa respuesta si se la puedo contestar. Si hubiese sabido leer y escribir, sería el portero del bar.-

Todo esto le ocurrió a nuestro amigo porque se encontraba muy cómodo en su zona de confort, en lo que conoce (su trabajo de portero) y al quedarse sin lo que conoce tuvo que enfrentarse, por obligación, a lo desconocido y enfrentar la situación. Si esto no hubiese sucedido, nunca hubiese salido de donde estaba.

Muchas veces tenemos miedo de lo que no conocemos porque estamos basandonos en las experiencias pasadas. ¿Pero que pasaría si pensaramos que no siempre nos tiene que pasar lo mismo? ¿Que pasa si no existe ninguna referencia? No habría miedo a ningún fracaso ni a nada pues todo sería algo nuevo para nosotros, algo para disfrutar y experimentar a plenitud.

A medida que te mueves fuera de tu zona de confort, lo que una vez fue «lo desconocido y aterrador» se convierte en tu nueva normalidad. Robin S. Sharma. (Coach de liderazgo)

Mientras nos encontramos en nuestra zona de confort, aparentemente todo lo tenemos bajo control. Digo aparentemente porque ingenuamente pensamos que todo lo tenemos controlado, que todo lo tenemos bien atado con hilos y estos hilos podemos moverlos a nuestra conveniencia. ¿Pero que pasa si uno de estos hilos se parte? ¿Gritamos y pataleamos o hacemos lo imposible por volver a obtener el control de algo que por un momento perdimos? Aunque no lo creas, todo ese tiempo, donde creemos que perdemos el control y luchamos por lograr que eso que se nos fue de las manos, regrese a nosotros, es tiempo que estamos en lo que llamamos «desconocido». Sin embargo, tenemos todas las herramientas, la actitud y la aptitud para afrontar la situación.

Si nos detenemos en la afirmación anterior, podremos llegar a una nueva conclusión. Realmente no es miedo a lo desconocido, esta es nuestra manera de llamarlo, pero si profundizamos un poquito en ello nos daremos cuenta que no es mas que miedo a perder el control, miedo a caminar por un camino que no somos capaces de controlar, miedo a que las cosas no salgan de acuerdo a nuestras espectativas.

Recuerda algo muy cierto, Diosito, Chuchito, Madre Natura, nuestro Genio o la Ley Universal, como quieras llamarlo, nunca te dejará a la deriva, siempre funcionará a tu favor, las velas de tu barco se hincharán y siempre llegarás a puerto seguro. Recuerda que para El, «tus deseos son ordenes» pero, nunca, y fijate bien en esto que estoy diciendo, nunca debes de cuestionar esa fe, tu fe.

El miedo al fracaso y el miedo a lo desconocido siempre son vencidos por la fe. Tener fe en ti mismo, en el proceso de cambio y en la nueva dirección en que el cambio establece revelará tu propio núcleo interno de acero. Georgette Mosbacher. (Ejecutivo de negocios)

CONCLUSIÓN:

Echa a un lado esos miedos y esa necesidad de creer que tienes que tener todo bajo control y que ese control tiene que ser de la manera que crees. Aunque no lo creas, tú tienes el control de todo lo que a tu alrededor ocurre.

Cuando aun era un niño, mi tio me dijo esta frase y nunca la he podido olvidar:

-La mayoría de las personas creen que el mundo llega hasta la punta de su nariz. Los que triunfan son los que son capaces de ver el mundo que hay de la punta de su nariz hacia adelante-

Mientras más veces logres salir de tu caja de seguridad, más veces tendrás la posibilidad de ver que el mundo es más bello y tiene más oportunidades para ofrecerte que las que realmente estas viendo en estos momentos.

Cuando Jesús le dijo a Lázaro -levantate y anda- Lázaro caminó por dos razones: 1ra. tenía fe y 2da. estaba seguro de que aquello podría ser posible. Si no hubiecen razones, Lázaro no camina. ¿Donde esta tu fe y tus ganas de hacer posible eso que quieres?

A veces solo tienes que dejar lo viejo y confiar en que algo mejor va a ocupar su lugar, incluso si da miedo enfrentar el cambio y lo desconocido. Alana Stewart. (Actriz y modelo.)

Solo me resta decir una frase y espero que la tomes como punto de partida en cada nueva empresa:

-Cree en ti. Eres grande. Tienes ante tus ojos un mundo de posibilidades dispuesto para ti. Ten fe. Puedes estar seguro que eso que quieres, y que para ti es desconocido, es realmente posible.

¡¡¡LEVANTATE Y ANDA!!!

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Publicado 2 enero 2020 por Gustavo in category "Sin categoría

2 COMMENTS :

  1. By Rafael on

    Estoy de acuerdo, pero te dejo una pregunta y quiza sobre esta puedas escribir algo. Que pasa cuando no se tiene fe? Que es la fe?

    Responder
    1. By Gustavo (Autor del artículo) on

      Hola Rafael:
      Como sugeriste, tus preguntas recien han sido comentadas en un post fechado el 13 de enero.
      Gracias por tu comentario y sugerencia.
      Saludos y Suerte

      Responder

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