abril 13 2020

MIS GRANDES MAESTROS.

Hoy voy hablar de mis grandes maestros. Esos que nunca se rinden. Voy a hablar de quienes siempre tienen el mundo a sus pies. Quienes son capaces de crear su propio mundo desde la nada. Para ellos no hay imposibles. Todo se puede. Logran lo que quieren. Y si llegas entenderlos te ayudan a lograr tus metas también.

En su vida todo es alegría y felicidad. Responsabilidad a su altura. Son tan grandes que no temen a nada pues todo es posible si se lo proponen. Son tan responsables que pueden cargar con una lagrima tuya o tu tristeza y eliminarlas con tan solo una sonrisa. Esos son a los que acostumbro a llamar los pequeños gigantes.

Los niños nos contagian con su ilusión, con sus ganas de vivir, con su alegría, son adaptables a los cambios con facilidad… Te impulsan a vivir, nunca pierden las ganas de conocer y son un  ejemplo de la diversión diaria. Se sorprenden y disfrutan cualquier cosa, aun siendo la más insignificante. No le temen a los nuevos retos. La frase «y si sale mal» para ellos no es real. En ellos solo existe el resultado de lo que buscan.

Ahora es ahora.

Su mamá conversaba con otra mujer cuando el niño le dijo:

-Mamá, puedo ir al parque que está cruzando la calle?-

-No. Aquí estás más seguro.-

Aseguró la madre y continuó conversando mientras, a cada rato, supervisaba a su hijo.

Por un momento se entretuvo en la conversación y cuando volvió a supervisar a su hijo, ya no estaba. Su hijo disfrutaba de todas las actividades que podía realizar en el parque.

Que quiero que veas con esta historia. Que el niño disfrutó de su parque al 100%. Después, vendrá lo que vendrá. Ahora es ahora.

Si se imponen un reto, ellos lo cumplen. Se ilusionan con cualquier responsabilidad que tengan. Son maestros a hacer nuevas amistades. No hay temor a ello. Se emocionan con cualquier cosa en su día a día o con lo que logran, aún siendo algo insignificante para otros. Su ilusión y su motivación son la maquinaria que los lleva a conseguir sus metas.

Cuando quieren algo no existe la palabra «pare» ni «detente». Son curiosos. Les gusta aprender cualquier cosa. Les fascina visitar y descubrir lugares. Todos los lugares son increíbles. Les encanta divertirse 100%.

No tienen prejuicios ni piensan en «el que dirán». Solo se divierten, ríen y disfrutan su día. Siempre su día está cargado de cosas nuevas aunque sea un día rutinario.

Los niños viven y disfrutan el momento. Aún cuando están descansando. Ellos no esperan. Sus cosas, incluyendo su felicidad, que para ellos es muy importante, la quieren ya. Son sinceros. Siempre dicen lo que piensan.

Los adultos no somos libres para hablar. Tenemos miedo o vergüenza a que nos rechacen, al qué dirán, o simplemente miedo a molestar. Los niños no son así. Ellos se expresan con sinceridad. Siempre sabrás lo que piensan. También saben escuchar.

Mis grandes maestros escuchan.

Una maestra le pregunta al niño:

-¿Sabes leer?-

A lo que el niño responde:

-Leer no sabo. Escribir si-.

La maestra le da un papel y un lápiz y le pide que escriba algo. Accediendo a la petición, el niño toma el papel y el lápiz y escribe algo ilegible. A lo que la maestra pregunta:

-¿Que has escrito?-

-Señorita, le dije que sabo escribir pero no sabo leer-.

Y así somos. Los niños escuchan. Los adultos solo oimos por que tenemos una conversación constante en nuestra mente. Ellos tienen ansias por que no se les escape ni un detalle. Son maestros en adaptarse a los cambios. Si se mudan de casa, escuela, incluso de país, aunque al lugar donde lleguen se hable otro idioma, enseguida encontrarán amigos y se adaptaran a la situación.

Originalidad sin límites.

Cuando un niño se cae, enseguida lo verás levantarse y seguir. Se caen y se levantan sin complejos ni vergüenzas. Para ellos caer y levantarse es tan simple como abrir y cerrar los ojos. No le temen al amor ni a brindarle su cariño a nadie. Y cuando lo ofrecen, es tan puro que no esperan nada a cambio. No estan pendiente a cuanto va a durar o si van a sufrir. Solo sienten y reaccionan a sus sentimientos sin más.

Los adultos tenemos demasiado en cuenta todo lo que está a nuestro alrededor. Ellos no. Solo piensan -¿que quiero?- y por ello van. ¡¡¡Y logran lo que quieren!!!!

Los niños preguntan sin tener vergüenzas ni penas. Con sus preguntas son las personas más humildes y sabias del planeta. Siempre tienen necesidad de conocimiento. Saben que son amados y aceptados por quienes son, no por lo que hacen ni lo que tienen. Maestros en dar sin esperar nada a cambio. No son capaces de juzgar ni viven con miedo de ser juzgados. No esperan que otros los hagan sentirse que son amados.

Cuando están cansados, es hora de descansar. Nunca podrás tener a un niño despierto cuando está cansado. Te colmara la paciencia y no lo lograrás. Nunca un niño agotará su cuerpo hasta el cansancio.

¡Tenemos que aprender tanto de ellos! Incluso deberíamos dejar de ser un poco adultos y volver a ser lo que un día fuimos… Niños.

Mis grandes maestros.

¡Vuelve a ser un niño y no pierdas la ilusión! ¿Cómo conseguirlo? Observando y aprendiendo de ellos cada vez que los tengas cerca…

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Publicado 13 abril 2020 por Gustavo in category "Sin categoría

2 COMMENTS :

  1. By Diego Bomballi on

    Totalmente de acuerdo con todo lo que decís en este Post Gustavo.
    Súper bien explicado todo, esto es a lo que yo llamo contenido de calidad que aporta muchísimo valor.
    Buen trabajo, seguí así!
    Un abrazo grande,
    Diego

    Responder
    1. By Gustavo (Autor del artículo) on

      Gracias Diego por tu comentario. Puedo asegurarte que mientras Vivir Tu Presente exista, habra contenido de valor en sus publicaciones.
      Ese es parte del objetivo de V. T. P.
      Saludos y Suerte

      Responder

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