junio 15 2020

PRINCIPIO O LEY DE POLARIDAD.

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LEYES UNIVERSALES Y NATURALES. PRINCIPIO O LEY DE POLARIDAD.

Parte IV.

Todo tiene dos polos. Todas las cosas tienen un par de opuestos. Los opuestos son iguales en su naturaleza, pero diferentes en su grado.

Todos los opuestos tienen relación entre sí en un mayor o menor grado. Todas las verdades son también medias verdades y todas las mentiras son también medias mentiras. Dentro de una verdad puede haber mentiras al igual que una mentira puede albergar verdades.

Te pongo un ejemplo de la afirmación anterior:

-En la selva amazónica la blanca nieve cubre todo el verde pasto.-

Es mentira que la nieve cubra el suelo de la selva amazónica pues nos referimos a un lugar donde no cae nieve. Aunque esta mentira tiene algo de verdad. Todos sabemos que la nieve es blanca y el pasto es verde. Toda verdad tiene algo de mentira y toda mentira tiene algo de verdad. Nada es absoluto. Todo depende del punto de vista en que quieras verlo.

Todo tiene dos caras. Incluso aquello que aparenta ser totalmente diferente. Dos cosas totalmente opuestas son en realidad los dos extremos de una misma cosa. El amor y el odio (nos referimos a un sentimiento), frío y calor (es una forma de medir temperatura), paz y guerra (son formas de vivir), el bien y el mal (son formas de actuar), la claridad y la oscuridad (nos referimos a la luz), son todos variaciones de lo mismo en distintos niveles de vibración. Es lo mismo decir que hay seis pies desde la superficie al fondo como que existen seis pies desde el fondo a la superficie. Es la famosa historia del vaso medio lleno o medio vacío. Si consideras que una experiencia de tu vida es mala, significa que esa situación la estás mirando desde el lado negativo y entonces tu vida es tan sólo un “poquito” buena. Trata de concentrarte en eso bueno que hubo en esa experiencia y verás que todo no es tan malo.

Tomando en cuenta que cuanto nos rodea tiene en sí dos polaridades es conveniente crear el hábito de inclinarnos siempre a ver el lado positivo y así usar esta ley a nuestro favor. Cada situación es cómo es. Nosotros nos inclinamos hacia el lado negativo o positivo. Nuestro  problema es que estamos programados para ver todo desde un solo lado: positivo o negativo.

El arte de la polarización.

Nuestros pensamientos se pueden cambiar conscientemente entre los extremos mediante la elevación de nuestras vibraciones. Esto es conocido como “el arte de la polarización” en las Tradiciones Herméticas. Esta ley de la dualidad opera únicamente en el mundo físico y en el mental, pero no en el espiritual.

El Bhagavad Gita es un importante texto sagrado hindú que se considera uno de los clásicos religiosos más importantes del mundo. En sus páginas puedes leer:

“Dios está por encima de los polos opuestos”.

La Ley de la Polaridad se activa en cada uno de nosotros cuando, de una forma consciente, accedemos a la Inteligencia Infinita que forma parte de cada ser. En ese momento podemos usar pensamientos positivos para elevar nuestra propia vibración.

Veamos un ejemplo:

Dos personas comienzan el mismo negocio. Uno de ellos siempre se queja de la mala situación y el otro utiliza las mismas malas situaciones para desarrollar su negocio. Los dos viven en la misma ciudad y se dedican a lo mismo, sin embargo, el que se queja de la mala situación no logra prosperar, y el que usa la mala situación como un reto, logra dar pasos en el desarrollo de su negocio. Todo depende de la percepción de cada uno.

El espíritu y la materia son polos opuestos de la misma cosa: EL SER. Los planos intermedios de estos dos polos son grados vibratorios de manifestación  mental.

En el amor y el odio, como explicaba anteriormente, no existe nada puro. No existe amor absoluto y total ni odio absoluto y total. Los dos son términos aplicados a una escala donde existe más amor y menos odio o más odio y menos amor, pero nunca existirá odio ni amor puro. Y así encontrarás lo mismo en todos los pares opuestos. Todos son sometidos a una escala de apreciación personal.

Esta ley o principio permite, a quien la practica, tener la posibilidad de moverse entre los distintos polos de cualquier estado mental, siempre y cuando esté en una misma escala. Nunca podrías cambiar el amor a amargo ni el odio a dulce pues no están en la misma escala. Siempre sería de amor a odio y de dulce a amargo y viceversa.

La mayoría de los resultados se obtienen basado en lo que pensamos, desde que punto queremos ver las cosas y la disposición que tenemos para afrontar las situaciones.

Te pongo otro ejemplo:

Dos personas jóvenes estudian en la Universidad. Ambos viven en el mismo edificio y se hicieron buenos amigos. A uno de ellos siempre le salen bien las cosas. Vive en el apartamento más grande y más bonito, mientras que el otro vive solo con lo que puede conseguir.

Los dos amigos solicitan empleo en una misma compañía, el más afortunado consigue el empleo mejor pagado y con más beneficios y, además, recibe también un automóvil nuevo asignado por la compañía para esa posición. El otro tiene que transportarse en bicicleta o en el metro que usualmente siempre está lleno.

Todas esas circunstancias hacen que el más desdichado empiece a deprimirse, a sentirse mal y ver todo a su alrededor de una manera negativa. Comienza a usar frases de «aliento» como:

-Mi amigo es un suertudo,

-Nació con el pié derecho,

-Nació en cuna de oro,

-Hay quien nace con una estrella en la frente y hay quien nace estrellado,

-Eso fué lo que me tocó…

entre muchas expresiones más.

Un buen día en su clase de estadística, como de costumbre, nuestro amigo se encontraba agobiado por su situación. Tiene que ingresar información en su computadora y está trabajando en una ecuación muy complicada. Finalmente, aprieta la tecla de proceso y se queda esperando a que la computadora termine. En cuestión de segundos, la computadora procesa toda la información que a él le había tomado horas en ingresar. Al verlo perplejo, el profesor se acerca al muchacho y le explica que una computadora registra cada número con un impulso eléctrico positivo o negativo y lo guarda. El profesor continúa explicándole que la computadora trabaja como el cerebro humano. Antes de que cualquier cosa entre en nuestra computadora mental, cualquier sonido, sabor, visión o sentimiento, el cerebro lo percibe como positivo o negativo y esa sensación se guarda de manera permanente en nuestra memoria.

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Conclusion:

Afortunadamente no somos una computadora y podemos desarrollar el hábito de programar nuestra mente para que registre siempre el lado positivo de cualquier circunstancia.

Este principio opera en el plano mental. Retomemos nuevamente el ejemplo del amor y el odio. Dos estados mentales totalmente diferentes «aparentemente». Sin embargo, hay grados de odio y grados de amor entre ellos, y grados medios donde usamos los términos «me gusta» y «me disgusta». Estos términos se unen tan gradualmente que a veces no sabemos si nos gusta o no. Muchas veces hemos experimentado lo rápido que cambia nuestra mente del amor al odio y viceversa. Si esto lo puede hacer nuestra mente inconsciente, podemos ser capaces de hacerlo consciente y ganar valor en nuestras vidas.

El bien y el mal también son polos medibles de una misma situación o cosa. Tenemos que aprender el arte de convertir lo negativo en positivo entendiendo y poniendo en práctica esta ley o principio de polaridad. Conocer este principio permite a una persona cambiar su propia polaridad, así como la de los demás. Elegir en qué lado queremos estar es una opción de vida.

Esta ley o principio es mutable y cambiable ya que, como te darás cuenta, se puede cambiar.



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Publicado 15 junio 2020 por Gustavo in category "Sin categoría

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